domingo, 25 de noviembre de 2007

Amman




Capital polítia de Jordania.


Población
1.275.857 habitantes.

Geografía

Altitud: 765 metros.
Latitud: 31º 57' 00" N
Longitud: 035º 55' 59" E

Historia
De las diversas civilizaciones que han poblado Ammán, la primera que ha quedado registrada lo hizo en el periodo neolítico, unos 6500 años antes de Cristo. Los descubrimientos arqueológicos de Ain Gazal, al este de la ciudad muestran también la evidencia del crecimiento de la producción artística, convirtiéndola en una de las más avanzadas de la época.
En el siglo XIII adC Ammán fue llamada Rabbath ‘Ammôn por los amonitas (hebreo רבת עמון , Rabat Amón). La conquistaron los asirios, seguidos por los persas, y más tarde los griegos, que la llamaron Filadelfia (en griegoΦιλαδελφια). En el siglo I adC Filadelfia cayó bajo control romano y fue agrupada a la Decápolis - una liga de diez ciudades de cultura grecorromana en Medio Oriente.En 324, el cristianismo fue impuesto como religión imperial y Filadelfia fue sede episcopal.Su nombre actual procede de la época del reino de Ghassán (reino árabe cristiano, aliado de Bizancio). Ammán floreció bajo los omeyas y los abbasíes. Luego sufrió terremotos y desastres varios.En 1921 el rey Abdullah I de Jordania la hizo sede de su nuevo gobierno y más tarde capital del reino.Ammán siguió siendo una ciudad pequeña hasta 1948. Desde entonces, la población ha ido creciendo en forma sostenida como resultado del influjo de refugiados palestinos. Las áreas residenciales se han ido expandiendo hacia las colinas circundantes.


La Ammán actual


Vista sobre AmmánHoy es una ciudad moderna, albergando a musulmanes y cristianos. Conviven edificios de estilo moderno en las nuevas urbanizaciones al oeste de la ciudad con el tradicional zoco en el centro de Ammán.A 45 minutos por carretera se encuentra el lugar donde, según la creencia, Jesús fue bautizado en las aguas del Río Jordán.
Hoteles en Amman
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El Mar muerto


Este mar existe y se encuentra en un país que conoce la humanidad desde los tiempos más remotos. Se trata del célebre Mar Muerto de Palestina. Sus aguas son extraordinariamente saladas, hasta tal punto que en él no puede existir ningún ser vivo. El clima caluroso y seco de Palestina hace que se produzca una evaporación muy intensa en la superficie del mar. Pero se evapora agua pura, mientras que la sal se queda en el mar y va aumentando la salinidad de sus aguas. Esta es la razón de que las aguas del Mar Muerto contengan no un 2 ó 3 por ciento (en peso) de sal, como la mayoría de los mares y océanos, sino un 27 o más por ciento. Esta salinidad aumenta con la profundidad. Por lo tanto, una cuarta parte del contenido del Mar Muerto está formada por la sal que hay disuelta en el agua. La cantidad total de sal que hay en este mar se calcula en 40 millones de toneladas. La gran salinidad del Mar Muerto determina una de sus peculiaridades, que consiste en que sus aguas son mucho más pesadas que el agua de mar ordinaria. Hundirse en estas aguas es imposible. El cuerpo humano es más liviano que ellas. El peso de nuestro cuerpo es sensiblemente menor que el de un volumen igual de agua muy salada y, por consiguiente, de acuerdo con la ley de la flotación, el hombre no se puede hundir en el Mar Muerto, al contrario, flota en su superficie lo mismo que un huevo en agua salada (aunque en el agua dulce se hunde). Mark Twain estuvo en este lago-mar y después escribió humorísticamente las extrañas sensaciones que él y sus compañeros experimentaron bañándose en sus aguas: "Fue un baño muy divertido. No nos podíamos hundir. Se podía uno tumbar a lo largo sobre la espalda y cruzar los brazos sobre el pecho y la mayor parte del cuerpo seguía sobre el agua. En estas condiciones se podía levantar la cabeza por completo. Se puede estar tumbado cómodamente sobre la espalda, levantar las rodillas hasta el mentón y abrazarlas con las manos. Pero en este caso se da la vuelta, porque la cabeza resulta más pesada. Si se pone uno con la cabeza hundida y los pies para arriba, desde la mitad del pecho hasta la punta de los pies sobresale del agua; claro que en esta posición no se puede estar mucho tiempo. Si se intenta nadar de espaldas no se avanza casi nada, ya que las piernas no se hunden en el agua y sólo los talones encuentran apoyo en ella. Si se nada boca abajo no se va hacia adelante, sino hacia atrás. En el Mar Muerto el equilibrio del caballo es muy inestable, no puede ni nadar ni estar derecho, inmediatamente se tumba de costado". En la fig. 51 se puede ver un bañista que descansa comodísimamente sobre las aguas del Mar Muerto. El gran peso específico del agua le permite estar en esta posición, leer el libro y protegerse con la sombrilla de los ardientes rayos del Sol. El agua de Kara-Bogas-Gol (golfo del Mar Caspio) tiene estas mismas propiedades y las del lago Eltón no son menos saladas, puesto que contienen un 27% de sal.




COSMETICA DEL MAR MUERTO


Tratamientos de salud y curas hidroterápicas son algunos de los aspectos más interesantes del Mar Muerto, donde la concentración de sales minerales favorece el tratamiento de dolencias de reuma y psoriasis.
Desde la antigüedad, la importancia de los minerales del Mar Muerto y sus barros negros son reconocidos. En el año 34 a.C. Cleopatra reina de Egipto pidió a Marco Antonio conquistar las bajas regiones de Jordania, con fin de explotar y de utilizar los minerales naturales que eran preciosos para sus particulares tratamientos de belleza.
Su nombre deriva del hecho de que ningún organismo multicelular o planta puede vivir en sus aguas debido a la concentración de sal que tiene ( un 30% más en comparación del 4% que tienen los otros mares), de minerales y la carencia de oxigeno. Y son estas características las que convierten las aguas del mar Muerto en aguas de vida curativas y terapéuticas.
Aunque tienen proporciones iónicas parecidas, es posible definir algunas propiedades terapéuticas comunes en las diferentes aguas que encontramos en la región del Mar Muerto.
Sus aguas constituyen una solución concentrada de cloruro de calcio, de magnesio, de sodio y de potasio, con un porcentaje elevado de bromuro disuelto. Aunque recibe el nombre de Mar Muerto, es una verdadera fuente de vida y de belleza.
El Mar Muerto forma parte de la gran falla Sirio-Africana de hace cinco millones de años. Este mar interior de 60 Km. de ancho y 17 Km. de largo, que se encuentra en la parte más baja de Jordania, está flanqueado al oeste por los montes de Judea y al este por el monte Moab. Situado a 400m debajo del mar, se beneficia de propiedades climáticas naturales, rico en oxígeno y una ausencia total de polución.
La superficie del agua es de 750 Km. cuadrados, aunque originariamente el lago era mucho más grande. A través de los siglos, el nuevo flujo de agua ha sido incapaz de compensar la evaporación que puede verse a menudo como una neblina que se forma sobre el lago y que reduce el nivel del agua 40 cm. por año.


PROPIEDADES TERAPÉUTICAS

En el agua del Mar Muerto, por ejemplo, la concentración de magnesio, conocida por su influencia anti-alérgica sobre la piel y sobre los bronquiolos, es quince veces más elevada que en el océano.
En cuanto al porcentaje de bromo, el cual tiene un efecto relajante sobre el sistema nervioso, es cincuenta veces más elevada, igual que la del yodo, que es importante para el funcionamiento de las glándulas que es diez veces mayor que en otros mares.
La concentración de minerales en el Mar Muerto es tan grande, hasta el punto de provocar una densidad muy elevada y el cuerpo humano flota, facilitando así el movimiento de las articulaciones.Una cura de belleza con arcillas y Lodos del Mar es imaginar el cuerpo flotando, sentir hablar ese barro negro deslizándose por la espalda, o escuchar el chispear de la sal limpiando nuestra piel de impurezas. Sus efectos son:
- ADELGAZANTE, por estimulación del metabolismo mediante una sudación intensa.- DESCONTRACTURANTE Y ANTIESTRES, por su riqueza en Magnesio.- REFRESCANTE, por que palia problemas en la piel ( eczema, psoriasis, irritaciones,...)
Debido a su posición por debajo del nivel del mar, las playas del mar Muerto, son consideradas como las más ricas en oxigeno, tienen un 10% más que las del Mediterráneo, y eso reduce el peligro de quemaduras solares. La alta densidad del agua conseguida por su alto contenido en sal y por la concentración de magnesio, hace que se pueda flotar sin dificultad en el mar Muerto.
Es habitual ver a los bañistas recostados sobre la superficie del agua mientras leen un libro sin que éste se moje. Este es quizás su mayor atractivo. Pero además de divertido, este tipo de baño puede ser muy terapéutico. La concentración de sal, magnesio, bromo y otros minerales sirve para mitigar muchas dolencias.
Los baños con barro negro que se aplican jóvenes y mayores en la misma playa, tienen maravillosas cualidades terapéuticas, ya que reúnen las ventajas de las algas y de la sal, a lo que hay que añadir el calor natural que se consigue tostándose bajo el sol.
Exenta de todo tipo de contaminación, la zona es ideal para el alivio de problemas respiratorios y de poca humedad y el alto porcentaje de evaporación ayuda también a incrementar la actividad metabólica del cuerpo.




Los Castillos del desierto



También las fortalezas del desierto, situadas al este, en el camino de la frontera con Irak, son otros lugares que merecen una detenida visita. Estas fortalezas datan principalmente de los siglos VII y VIII, aunque dos de ellas, el castillo de Azraq y Qasr al-Hallabat, corresponden al tiempo de los romanos y poseen evidencias de ocupación nabatea.

Hallabat se construyó para defenderse de las tribus del desierto, convirtiéndose posteriormente en un monasterio y más tarde en un palacio. El castillo de Hammam as-Sarakh, construido por los umayyads, ha sido restaurado y muestra todo su antiguo esplendor.

LOS CASTILLOS DEL DESIERTO

Al este de Amman, en el ancho desierto, se encuentran misteriosos monumentos históricos: castillos, fuertes, torres, baños, granjas, lugares de descanso de caravanas y palacios fortificados conocidos tradicionalmente como Castillos del Desierto. Entre ellos destaca la belleza de los frescos y la cúpula zodiacal de los baños de Qasr Amra, la enigmática fortaleza del Qasr Kharanah, el fuerte Romano transformado en Palacio residencial Omeya en Qasr-El-Hallabat, el Palacio revestido de ladrillo en Qasr-Mushatta, la inconclusa estructura de adobe de Qasr Tuba, el Oasis Azraq, y el fuerte Romano Qasr Azraq, utilizado por Laurence de Arabia como cuartel general en la revolución árabe.

A lo largo de la Autopista Real se encuentran dos auténticos castillos de Las Cruzadas del siglo XII, Karak y Shobak.

Los castillos del desierto
En el desierto al este de Ammán se yergue una hilera de castillos, obra de la dinastía Omeya del siglo VII. Algunos de ellos eran originariamente edificaciones romanas, y otros de la época de los nabateos. La forma idónea de visitarlos es con un coche de alquiler o en taxi. Los castillos principales se pueden visitar en un día, sin salirse demasiado de la carretera, pero si se aspira a recorrer todo el conjunto habrá que prever un par de días, un vehículo todoterreno y un guía.


...Fortalezas del desierto. interesante excursión de un día desde Ammán es la visita a estos castillos, situados al este, hacia la frontera con Irak. Estas fortalezas tienen un origen muy antiguo y han perdurado al haber sido modificadas y reconstruidas por los diferentes pueblos que han habitado la zona. La fortaleza de Qasr Amra, del siglo VIII y cuyo origen parece corresponder a un castillo de recreo construido por los Califas Omeyas sobre unos baños de origen romano, es Patrimonio de la Humanidad ya que posee unos frescos originales en muy buen estado. Otros ejemplos son Qasr Azrak, construido en piedra volcánica, y Qasr al-Hallabat, de posible origen romano y transformado en palacio durante la época omeya.

jueves, 23 de agosto de 2007

El Tesoro de Petra




En medio del desierto jordano, el viajero queda sorprendido al descubrir la vieja ciudad de Petra, donde permanece una soberbia arquitectura religiosa y funeraria de la época del imperio romano. Ésta es la mítica ciudad oculta, de piedra rosada.

Petra es un bello enigma revelado apenas hace algo más de un siglo; un enigma que hoy sigue asombrando y creciendo, a medida que prosiguen excavaciones que van –de año en año- engrandeciendo el patrimonio visible en este territorio desértico.
Las ciudades romanas de Oriente
El imperio romano tuvo una expansión que alcanzó los confines de Mesopotamia, donde existieron unas ciudades con una vitalidad y cultura hoy inimaginables. En territorios hoy desérticos hubo un notable florecimiento comercial y un urbanismo avanzado. Aún perduran sorprendentes restos arquitectónicos.
En Siria, por ejemplo, estaba Palmira, que alcanzó su época más brillante hacia el siglo III. Allí reinó Zenobia, una mujer ambiciosa que llegó a controlar este territorio oriental y se enfrentó al propio imperio romano. En las ruinas, descubiertas a partir del XVII se aprecian los vestigios de aquella rica urbe, donde confluían estilos romanos y más orientales.
Este tipo de cultura sincrética y avanzada se registra en otros puntos del territorio oriental del imperio, como Dura Europos, que mantuvo una activa vida cultural hasta mediados del siglo III, cuando fue arrasada por los partos. Sinagogas, iglesias cristianas y templos de dioses romanos y orientales muestran su carácter de encrucijada de civilización.
Pero entre las ciudades de este territorio oriental, tal vez la más enigmática y sorprendente es Petra.

LA CIUDAD DE LOS NABATEOS


Petra se asienta en un lugar fragoso, accidentado, en uno de los bordes de la fosa del Rift, hundimiento que cruza de sur a norte el territorio africano y que se prolonga por el Mar Rojo, Mar Muerto y Valle del Jordán. Está en el sur de Jordania, unos 250 kilómetros por debajo de Amman.
Ya en el neolítico, el territorio de Petra tuvo un poblado edomita. Luego, en el siglo VI se estableció por allí la tribu de los nabateos, nómadas procedentes del desierto arábigo, que lograron prosperidad mediante el saqueo y el comercio.
El Imperio nabateo llegó hasta el Mediterráneo, Siria y Arabia, controlando las rutas caravaneras. Petra debió ser algo así como un centro espiritual del mismo. Aguantó la presión romana hasta el año 106 después de Cristo. Ese año, la ciudad pasó a integrarse en la provincia romana de Arabia. Petra se modernizó entonces, pero perdió vigor. Los nabateos declinaban en lo comercial, en tanto que florecía, al norte, la ciudad de Palmira.
Hubo pronto un activo cristianismo en el lugar y una importante ciudad bizantina. Luego llegó la decadencia casi total bajo la dominación árabe. Aún estuvo vinculada a los cruzados durante algún tiempo y cayó en el olvido. La última cita histórica medieval fue del año 1267.
Jean Louis Burkhardt, nacido en Suiza en 1784, estudió el árabe y se convirtió al islam, cambiando su nombre por el de Ibrahim Bin Absukkah. Conoció en 1812 el territorio jordano y la caravana en la que viajaba en dirección a La Meca pasó cerca de Petra. Él redescubrió la ciudad oculta.

LOS EXTRAÑOS MONUMENTOS DE PETRA

Al lado de una rambla habitualmente seca, en un paisaje montuoso y desértico, lo primero que halla el viajero son los Djin Blocks, monumentos de forma cuadrada y de construcción nabatea, de función misteriosa. Pudiera tratarse de una tipología inusual de tumbas, aunque tampoco sería extraño que fueran construcciones en honor del dios nabateo Dushara, representado usualmente con forma geométrica.
Muy cerca aparecen ya construcciones monumentales. La primera es la tumba de los obeliscos, coronada por cuatro de estos. Debajo de los obeliscos se observa un triclinio y en la parte inferior tres habitaciones que hacen sospechar que estuvieron destinadas a la organización de banquetes funerarios. La influencia de la arquitectura egipcia es evidente.
Poco más adelante se inicia el Siq, que no es sino un angosto desfiladero de cuatro a seis metros de anchura, 40 a 170 metros de alto y 1,2 kilómetros de longitud.
El desfiladero fue tal vez una vía de purificación espiritual, un lugar donde encanta el ambiente de silencio, en el que se goza del frescor de la umbría y del aroma de las higueras que crecen entre la roca, y al que llegan cantos de alondras.
En las paredes se observan hornacinas en honor al dios Dushara, un desfile procesional de hombres y animales (casi borrado por el tiempo y la barbarie), inscripciones históricas y hasta un altar de sacrificios, sencillo, en medio del camino, y al lado de un pequeño habitáculo excavado en la roca, tal vez lugar del sacerdote o para almacén de elementos de culto.
El tortuoso avance por el Siq termina de forma abrupta, cuando por la estrecha abertura del desfiladero aparece El Tesoro.

EL TESORO DEL FARAÓN


El Tesoro es el edificio más emblemático de la ciudad, ubicado estratégicamente en un espacio reducido y relativamente protegido de la intemperie, con un suave color rosado y una factura sumamente clasicista.
El conjunto esta integrado por una fachada de dos niveles, la de abajo sostenida por seis columnas, y coronada por sendos obeliscos no finalizados. El interior es una sala funeraria cuadrada sin decoración actual alguna.
A partir de este lugar el Siq varía en dirección noroeste, pasando ante otra sala sagrada, frente al Tesoro, donde debieron realizarse antaño funciones relativas a los enterramientos.
El viajero sigue adelante, hacia el corazón de Petra, por la calle de las Fachadas. Se trata de un denso conjunto de tumbas construidas por los nabateos en los farallones rocosos, con un evidente parentesco con el arte asirio. Se puede acceder fácilmente a ellas, y hay al menos una cuarentena, de estructura notablemente similar.
Si se continúa la dirección de la rambla, inmediatamente se halla el teatro. Los nabateos lo construyeron en el siglo I a de C. para un aforo de unos 4.000 espectadores. Lo hicieron al modo griego, más abierto hacia el exterior. Los romanos, tras la conquista de la ciudad, ampliaron el lugar para darle un aforo de 7.000 personas. Pero un terremoto lo dañó severamente en torno al 363 después de Cristo, y parte de la estructura se reutilizó en otras dotaciones.

LAS TUMBAS REALES


El desfiladero deja de serlo a la altura del teatro, y en la montaña de la parte opuesta aparecen unos inmensos enterramientos colectivos, los más grandes, denominados Tumbas Reales.
Es especialmente destacable la Tumba de la Urna, donde se guardaron los restos del rey nabateo Maluchos II, con una gran terraza abierta y columnatas en torno a ella, y un gran interior de paredes rectilíneas y gran capacidad (18 por 20 metros).
Esta tumba tuvo utilización civil en tiempos romanos y fue catedral bizantina más tarde. En el fondo tiene, para la función religiosa, tres pequeñas cámaras abiertas.
Otras tumbas son las de La Seda, interesante por sus coloraciones; La Corintia, muy deteriorada, pero de una estructura similar a la del tesoro, y la monumental tumba del Palacio, de inmensa fachada.
Siguiendo la dirección de la rambla y paralela a ésta, aparece la vía romana pavimentada, el decumanus, construida en el 106 al modo romano y centro de la nueva ciudad.
En torno a ella se amontonan restos de numerosos monumentos: el ninfeo, los mercados, el Palacio Real, los baños nabateos, y las puerta del Témenos. Cerca de la calle aparece, orgulloso, otro templo nabateo de considerables dimensiones, que se ha mantenido vigorosamente enhiesto hasta la actualidad. Los beduinos le llaman Templo de la Hija del Faraón, y está en proceso de restauración. Probablemente se trata de un gran lugar de culto, en honor del dios Dushara. Tienen sus muros 23 metros de altura y es un documento excepcional constructivo porque se trata de la única edificación nabatea no excavada en la piedra.
En la zona norte del decumanus abundan las ruinas. Entre ellas las de sendas iglesias bizantinas; el templo de los leones alados, dedicado a la diosa de la fertilidad, Atargatis, compañera de Dushara; los recintos amurallados y el Monasterio, muy parecido al Tesoro, aunque mayor. Es un magnífico edificio del siglo III a. C. y fue utilizado de iglesia en época bizantina, como atestiguan las cruces talladas en los muros.
En todo el territorio de Petra y alrededores se pueden hacer recorridos distintos para conocer elementos adicionales, entre ellos los castillos de los cruzados.
Petra ha pasado a ser un importante objetivo turístico, e incluso un lugar de rodaje de secuencias cinematográficas, como alguna película de Indiana Jones. Recientemente filmó allí el escritor Juan José Benítez un documental sobre el Arca de la Alianza.
Sin embargo Petra corre el riesgo de convertirse en un parque temático y perder su personalidad. Por un lado, ha habido momentos de una presión de visitantes altísima. Por otro, hay que alertar sobre el cuidado en aspectos como la restauración. Es una pena ver el suelo del Siq cubierto de cemento, con lo barato que hubiera sido empedrarlo a la manera romana, como estuvo antaño.

Jordania - Semana Santa 2007

Viaje a Jordania en Abril de 2007 con Carlos, Charo, Uge y yo.